Radio Amishar

27 de octubre de 2014

Cual es tu posición al respecto?

No es un pecado ser pobre o ser rico, pero un barómetro de nuestra experiencia cristiana es la forma en que tratamos a las personas que son diferentes de nosotros tanto en riqueza como en edad, educación o convicciones religiosas. Tendemos a mostrar más respeto a quienes percibimos que están “sobre” nosotros en la escala social, y a respetar menos a quienes están por “debajo” de nosotros. Recordemos que es fácil seguir las convenciones sociales aun cuando Dios nos llama a ser diferentes (ver Romanos 12:2).

Cual de los tres se asemeja a ti?

Un sacerdote, y luego un levita, yendo de Jerusalén a Jericó, encontraron en el camino a un hombre medio muerto. Aunque ambos habían cumplido sus deberes religiosos, ninguno vinculó esos deberes con una obligación hacia el herido, así que siguieron su camino. Finalmente, un samaritano, medio pagano, pasó por allí, se apiadó del hombre, vendó sus heridas, y pagó por su estadía en una posada donde se pudiera recuperar. Además, prometió pagar todo lo que el hombre necesitara (ver Lucas 10:30-37).

Jesús así respondió la pregunta de un intérprete de la Ley acerca de la vida eterna. En lugar de decirle: “¡Esfuérzate más!”, Jesús pintó un cuadro de amor en acción. Es decir, debemos amar aun en circunstancias peligrosas o desagradables, y hasta a aquellos que no nos gustan.

Aunque no es fácil, y a veces va contra nuestra naturaleza, el verdadero amor conlleva riesgos e implica derribar las barreras que nos separan como personas, fuera de la iglesia y en ella