Radio Amishar

24 de mayo de 2011

La estrategia de la rebelión


En la primavera de 1943, el oficial comandante de un destructor japonés subió a bordo del navío de combate Musashi, se identificó y solicitó una audiencia con el almirante Yamamoto. El inmediato lo miró como si no hubiese escuchado el pedido. Hubo un silencio… Finalmente, el inmediato pidió que el oficial lo acompañase y lo condujo por un laberinto de corredores y escaleras hasta los aposentos del oficial de la armada. Sólo entonces el visitante notó que algo no estaba bien.


Dentro de la habitación del almirante suavemente iluminada, había una mesa y ella estaba cubierta de incienso. Yamamoto, comandante supremo de la marina japonesa, estaba muerto. Algunos días antes, él había decidido visitar las instalaciones japonesas en las Islas Salomón y planificó el viaje cuidadosamente. Un itinerario detallado, en códigos, fue enviado por radio a cada base japonesa para que pudiesen preparar y acompaña la visita del almirante.

Sin que el alto comando en Toqui supiese, los americanos habían identificado el código japonés. Ellos estaban escuchando y anotaron los detalles del itinerario. Alguien comentando el incidente, contó lo sucedido: “En aquella ocasión, en un día de abril, Tom Lanphier, un joven piloto de caza entro en su P-238, encendió los motores y se dirigió hasta la concurrida pista de Guadalcanal. Durante varias horas, su escuadrilla voló de norte a oeste, ‘barriendo’ el cielo en busca de alguna señal del vuelo de Yamamoto y, cerca de la Isla Bougainville, ellos vieron los aviones. Aceleradores y hélices fueron ajustados, los botones de las ametralladoras activados y los ‘cazas’ americanos estuvieron prontos para disparar. Lanphier comenzó a disparar sus balas en el espectro que iba creciendo en la mira de su ametralladora. Y el excelente piloto japonés, se vio en un avión que ya no respondía a su control. El ala derecha se soltó y en con un giro frontal se despedazó antes de la oscuridad total. Yamamoto murió porque los planes y estrategias de los japoneses ya no eran secretos”.

¿Sabía usted que posee a su alcance un documento que contiene los detalles de la táctica de una rebelión en la cual usted también está involucrado? El tercer capítulo de Génesis es mucho más que un breve relato de la caída del hombre: ¡Es la revelación de esta estrategia! Mirando con atención usted podrá entender fácilmente la táctica usada en el Edén, ella permanece desde aquel tiempo hasta hoy.

Este plan, tan ingeniosamente concebido, no fue producto de la mente humana. El fue concebido por una mente increíblemente inteligente: La de un ángel rebelde. Ese plan fue tan eficaz en aquel primer encuentro con la raza humana que nunca fue cambiado. La caída del hombre de su elevada posición fue la mayor tragedia que este planeta ya conoció. El instigador de la tragedia, muy hábilmente, la desmereció, ridiculizándola, al punto de impresionar la mente de millones, convenciéndolos de que lo ocurrido en el Edén no pasó de ser un mito y que la caída del hombre fue sólo una broma. Irónicamente, Satanás induce a pensar: “¿Dónde está el jardín del Edén? ¿Eva comió una manzana?” Y en seguida, él ríe sarcásticamente y agrega: “¿Quién cree en esto?”

Millones jamás leerán la historia. Se sorprenderían al saber que, en la Biblia, en Génesis,  no hay mención alguna de manzana.

La caída del hombre de su elevada posición fue la mayor tragedia que este planeta ya conoció.

Jamás pasó por la mente de estas personas que los problemas que enfrentamos comenzaron con una elección deliberada por parte de dos personas reales en un jardín igualmente real que podría ser llamado “paraíso”. El instigador de la rebelión no quiere que la caída del hombre se parezca realmente con una caída. Si usted duda del éxito de la publicidad, considere esto: Casi todas las escuelas enseñan, como hecho establecido, que el hombre evolucionó desde el principio. Según esta enseñanza, el hombre jamás cayó. ¿Vamos entendiendo el concepto? En la teoría de la evolución, no existe lugar para la caída del hombre. Queda claro que, si el hombre jamás cayó, no necesita de un Salvador, y que se las puede arreglar muy bien solito.

La experiencia del Edén, en algunas versiones de la publicidad del ángel rebelde, es admitida libremente como hecho. Pero es admitido como una valiente acción en contra de todas las restricciones de parte del hombre, como si fuese su declaración de independencia. Fue un triunfo, no una tragedia. Sea cual fuese el razonamiento, la expulsión de nuestros primeros padres generalmente es vista como algo sin importancia.

Debemos analizar el tercer capítulo de Génesis más profundamente para descubrir lo que sucedió realmente. Sólo así, entenderemos su significado. Pero primero, necesitamos del apoyo de dos versículos del segundo capítulo de Génesis. “Jehová Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.” Génesis 2: 16 y 17. Muchas personas creen que Dios estaba siendo un poco exigente, injusto, en castigar a nuestros primeros padres y, como consecuencias, castigarnos también a nosotros por una ofensa tan insignificante como comer una fruta. ¿Realmente fue insignificante?

En la teoría de la evolución, no existe lugar para la caída del hombre.

Si Adán y Eva estuviesen sin comida y con hambre, la tentación de desobedecer a Dios podía haber sido muy fuerte. Pero, por todo el jardín habían árboles cargados con deliciosos frutos. Sólo un árbol estaba prohibido. Ellos tenían libertad para comer de todos los demás. ¿Por qué el Señor prohibió que comiesen del fruto de un determinado árbol? ¿Sería venenoso? Pero él no hizo frutos venenosos. La restricción existió por una razón importante. Dios quería que ellos viviesen para siempre, pero no concedería la inmortalidad al hombre y a la mujer hasta que tuviese la seguridad de que podían confiarles a ellos la vida eterna. De lo contrario, si Adán y Eva decidían rebelarse, Dios tendría una raza rebelde e  inmortal en las manos. Era necesaria una prueba, alguna regla, algún mandamiento, una elección que hacer, una decisión entre lo correcto y lo equivocado. Sin esta decisión la obediencia no significaría nada, y los seres humanos sólo seríamos robots.

Muchos creen que Adán y Eva fueron creados inmortales, y que tenemos un alma que no muere. Sin embargo Dios le dijo a Adán claramente que la muerte sería el resultado de la desobediencia. ¿Si hubiese sido imposible la muerte para el hombre, Dios hubiese dio eso?

Comer una fruta parece una ofensa muy pequeña, pero la restricción también es pequeña. Esto es lo que hace que la desobediencia a esta orden la haga tan inmensamente imperdonable. ¡Dios les dio tantas cosas a Adán y Eva y les pidió tan poco! Sin embargo ellos desobedecieron. ¿Qué tipo de lealtad es esa? Y hay más todavía: Eva no podía creer en la serpiente sin primero dudar de Dios. Ella comió del fruto solamente cuando concluyó que Dios había mentido y estaba escondiendo alguna cosa, conforme la serpiente lo había declarado. Adán no fue engañado, pues cuando Eva le ofreció, él notó inmediatamente lo que había pasado. Él sabía que Eva debía morir y, sabiendo esto, comió y decidió morir con ella.

La Biblia describe lo que sucedió: “Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, dijo a la mujer: ‘¿De veras Dios os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín?’ La mujer respondió a la serpiente: ‘Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis’. Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal’. Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió”. Génesis 3: 1- 6.

Estos seis versículos son un documento en dónde la estrategia del ángel caído se hace obvia. La estrategia, o método a seguir, la filosofía, la estructura básica de su propaganda, todo aparece muy claro. Del modo como él actuó en el pasado es el modo como actúa hoy. Nada cambió. Note que Satanás no quería que su verdadera identidad fuese conocida.  Él usó un disfraz: El método de la personificación. Él todavía opera de este modo. “Y no es de maravillarse, porque Satanás mismo se disfraza como ángel de luz”. 2 Corintios 11: 14. El utiliza el disfraz, el ‘médium’; El diablo utiliza este método para atraer la atención de su víctima. La serpiente en el jardín del Edén era, sin dudas, un hermoso animal. Y como este animal no poseía la habilidad de hablar o de comunicarse, fue justamente esto que atrajo a Eva: Una serpiente parlante.

Cuanto más la verdad se mezcla con el error, más atrayente y peligrosa es para la víctima.

Satanás utiliza el mismo método sobrenatural hoy con infinitas variaciones. Es así que millones son atraídos al espiritismo y al ocultismo. Usted encontrará el mundo espiritista divulgado en las principales revista y libros, en los puestos de diarios y las librerías. El ángel caído, hablando a través de la serpiente, no perdió tiempo en inculcar dudas en la mente de Eva, en cuanto a la credibilidad de la Palabra de Dios. Observe el modo cínico como él le habla: “¿De veras Dios os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín?… Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios…” Satanás fue al punto de contradecir directamente la orden de Dios. El Creador dice: “…no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás…” Génesis 2: 17. Satanás dice: “Ciertamente no moriréis”.

Satanás no dice la verdad. Cristo afirmó: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y queréis satisfacer los deseos de vuestro padre. El era homicida desde el principio y no se basaba en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo propio habla, porque es mentiroso y padre de mentira”. Juan 8: 44. Por lo tanto el ángel caído es un mentiroso. Él usa medias verdades.

Cuanto más la verdad se mezcla con el error, más atrayente y peligrosa es para sus víctimas. Había una insinuación de que Dios estaba escondiendo alguna cosa de nuestros primeros padres, algo que a Dios no le gustaría que ellos supiesen. Dios realmente no quería que ellos supiesen lo que es sentir el peso de la culpa, al punto de no poder dormir; o que supiesen lo que significa morir, o lo que es ver que su hijo amado le quita la vida a su propio hermano. Él deseaba evitar ese conocimiento de Adán y Eva y de nosotros también. ¿Eso es tiranía o amor? ¿Qué es lo que usted cree? Las palabras que Dios le dijo a Adán, registradas en Génesis 2: 17, no fueron un ultimátum arbitrario ni una amenaza.

Las palabras de Dios fueron una advertencia hecha con amor acerca de cuál sería el resultado de la desobediencia.

Dios no dijo: “Adán, no te atrevas a comer el fruto de aquel árbol, sino te mato”. Las palabras de Dios fueron una advertencia hecha con amor, acerca de cuál sería el resultado de la desobediencia. La muerte no siguió a la desobediencia porque la advertencia fue hecha.

Lúcifer, no início da sua rebelião, sabia que o salário do pecado é a morte. Ele foi devidamente alertado para onde seus passos o estavam levando. Mas recusou-se voltar. Agora, ele sabe que terá que morrer um dia, por isso, se tem que morrer, decidiu que vai levar quantos puder consigo. Ele propõe conseguir isso através de dois elementos-chave em sua estratégia, filosofia e propaganda.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará”. Gálatas 6: 7.

Todo lo que el hombre sembrare, esto también cosechará, esta es una ley de la vida que se cumple con precisión matemática.

“Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro”. Romanos 6: 23.

Lucifer, al inicio de la rebelión, sabía que la paga del pecado es la muerte. Él fue debidamente alertado hacia donde lo estaban llevando sus pasos. Pero se rehusó a volver. Ahora, él sabe que un día morirá, y decidió que llevará con él a cuantos pueda. Él logrará este objetivo a través de dos elementos claves de su estrategia: Filosofía y propaganda, o publicidad.

La primer estrategia, la filosofía es: “Ciertamente no moriréis”. Usted no puede morir. Dios lo hizo con un alma inmortal. La muerte ES imposible. Imagine que es lo que el diablo puede hacer con esta filosofía, pues si el hombre en realidad no “muere”, cuando muere, debe ser posible comunicarse con él, o que vuelva a vivir. Si no hay muerte, entonces podemos vivir como bien nos parezca, y nada nos sucederá. Nos podemos reír de las advertencias de Dios.

¿Hacia dónde esto nos conduce? Si los seres humanos no mueren, si ellos son inmortales, entonces tendrán que vivir para siempre en algún lugar. Así, el ángel caído inventó un infierno de fuego eterno donde un Dios vengativo podría deleitarse en ver al pueblo sufrir en las llamas que nunca acaban. ¡Qué insulto para el carácter de Dios! ¡Qué mentira!

Millones creen sinceramente en esto. Solamente el Creador sabe cuantos se alejan de todas las religiones por no conseguir aceptar tamaña tortura de un Dios de amor. Pero la Biblia no habla de tal lugar de tortura sin fin. Esa es una invención del ángel caído.

El segundo elemento clave, en la estrategia del enemigo, la propaganda, aparece en su promesa mentirosa: “Seréis como Dios”. Hoy, estamos bombardeados con esa filosofía. “Hay una chispa de divinidad dentro de usted”, dicen. “Sólo tiene que exteriorizarla. Usted es un pequeño dios”. Esta premisa tiene miles de variaciones, y que decir de: “Vaya solo, sea independiente. Usted no necesita de Dios”. Fue así que comenzó la controversia en este planeta. El tema fue la autoridad de Dios, su trono, su ley y su carácter. El objetivo principal de la ira del enemigo fue el Hijo de Dios, su puesto y su poder como Creador. El objetivo de la rebelión, en el pasado y ahora, es el control de la mente de los seres humanos, su culto, sea por opción o por la fuerza. Ahora, ¿entiende usted un poco mejor la tragedia del Edén?

Satanás había vencido la primera etapa de la lucha. Él había persuadido a nuestros primeros padres a venderse a la esclavitud que, sin la intervención divina, no podría ser interrumpida. Pero la intervención divina, llegó. En el mismo capítulo de Génesis, encontramos la promesa de un Salvador: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón”. Génesis 3: 15. Esas palabras, dichas a Satanás en la audiencia de Adán y Eva, eran un misterio para él. ¿Qué podría significar? ¿Quién heriría su cabeza? ¿Qué era lo que Dios estaba pensando hacer? ¿Estaría pensando proveer una salida para la pareja? Con seguridad Dios no se iba a molestar con el pueblo de este minúsculo planeta. Probablemente, los expulsaría y los olvidaría, total, el Hijo de Dios no iba a descender del Cielo, solamente para desafiar su poder sobre la raza humana.

El corazón egoísta de Lucifer no podía entender el amor. Nadie estaba más inquieto acerca de lo que Dios iba a hacer que el culpable de la rebelión. No es de admirar que, en una noche oscura, muchos siglos después, él tembló cuando vio la luz brillar sobre el humilde establo de Belén y escuchó el canto de los ángeles.

¿Le gustaría agradecer a Dios por permitirnos conocer los detalles de este conflicto, y como es la estrategia del enemigo para que podamos escapar de sus engaños?

Mi compromiso:

Decido vigilar y orar para que no sea engañado por los disfraces y estrategias de Satanás.

Fuente: Esperanza Web