Radio Amishar

29 de septiembre de 2011

NO DESCUIDEMOS LAS COSAS PEQUEÑAS

Meditaciones Matinales 
De Amigos Adventistas 
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 29 de septiembre del 2011
 
NO DESCUIDEMOS LAS COSAS PEQUEÑAS

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los 
lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan. Mat. 6: 27, 28.

Se me invitó a hablar [a una gran audiencia en Oakland, California] acerca de la necesidad de una obra profunda y cabal esencial para cada alma, para que pudiera ser fortalecida con todo poder, y como debiéramos hacer los más fervientes esfuerzos para ayudar a todos los que se relacionan con nosotros, por precepto y ejemplo, para luchar con el fin de hacer esta obra completa en favor de ellos por medio de Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

Es posible que muchos sean engañados con respecto a su condición espiritual. En Cristo tendremos la victoria. En él tenemos un modelo perfecto. Aunque odiaba el pecado con un odio total, podía llorar por el pecador. Tenía naturaleza divina, pero a la vez tenía la humildad de un niño. Su carácter poseía lo que debieran tener los nuestros: Una perseverancia sin desviaciones en la senda del deber, de la cual no podían apartarlo ni los obstáculos ni los peligros, al mismo tiempo que su corazón estaba tan lleno de compasión que los males de la humanidad lo conmovían con la más tierna compasión. No podía pasarlos por alto, porque era el gran Médico que había venido a curar las enfermedades de la raza humana.

Era la Majestad del cielo, que trabajaba con la mira puesta en el futuro, y que al mismo tiempo atendía los asuntos del presente, sin descuidar lo más insignificante, y trazaba los más amplios planes en favor de los habitantes de un mundo caído.Jesús, el precioso Salvador, hablaba a sus oyentes para referirse a los deberes comunes de la vida, su preocupación por la ropa, la comida y la bebida. Les enseñó que estos asuntos no debían absorber su interés como si debieran continuamente llevar esa carga. Les señaló las aves y les dijo que su Padre celestial se preocupa hasta del gorrioncito. Sostiene los mundos, y al mismo tiempo se interesa por las avecillas. ¡Con cuánta mayor razón se preocupará por los seres formados a su imagen! 

Les mostró las flores resplandecientes de hermosura, y les pidió que las observaran, y declaró que en su desnuda sencillez superan la 
gloria de Salomón; y a pesar de ello, de un día al otro desaparecen. ¿No sois vosotros mejores que ellas? (Diario, Manuscrito 21, Del 27 de septiembre de 1889). 

 

24 de septiembre de 2011

CRISTO ES EL CAMINO

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 22 de septiembre del 2011


CRISTO ES EL CAMINO

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Juan 14: 8, 9.

No podríamos encontrar a Dios si lo buscáramos. En cambio, él se ha revelado en el carácter de Cristo, que es el resplandor de la gloria del Padre, y la expresa imagen de su persona. Si queremos conocer a Dios, debemos ser semejantes a Cristo. . .
Quien no trate de acercarse cada día más a Cristo no podrá conocer el carácter de Dios. El vivir una vida pura por fe en Cristo como Salvador personal le da al creyente un concepto más claro y elevado de Dios. Nadie, cuyo carácter no sea noble y semejante al de Cristo, puede representar a Dios en forma correcta. Puede predicar acerca de él, pero sus oyentes no verán que Cristo sea un huésped permanente en su corazón. . .
Los que participan del amor de Cristo al aceptar la verdad, darán evidencias de ello al hacer esfuerzos fervientes y abnegados para dar el mensaje de Dios a los que se encuentran en error. De esa manera se convierten en colaboradores de Cristo. El amor a Dios y el amor mutuo unen las almas a Cristo con los áureos eslabones del amor. El alma se une a él mediante un vínculo santo y elevado.
La verdadera santificación une a los creyentes a Cristo y a los unos con los otros mediante lazos de tierna simpatía. Esta unión permite que fluyan continuamente del corazón ricas corrientes de amor cristiano que vuelven a surgir en amor mutuo.
Las cualidades esenciales que todos debemos poseer son las que señalaron la perfección del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su generosidad y su bondad. . .
Es el mayor y más fatal de los engaños suponer que alguien tenga fe en la vida eterna sin manifestar un amor por sus hermanos que sea semejante al de Cristo. Quien ame a Dios y a su prójimo está lleno de luz y amor. Dios está en él al mismo tiempo que lo envuelve. Los cristianos aman a los que están en torno de ellos como almas preciosas por las cuales Cristo murió. El cristiano sin amor no existe; "porque Dios es amor" (Manuscrito 133, del 20 de septiembre de 1899, "La importancia de la ley de Dios").

¿HEMOS PASADO DE MUERTE A VIDA?

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Sábado 24 de septiembre del 2011


¿HEMOS PASADO DE MUERTE A VIDA?

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a lo hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 1 Juan: 3: 14

He estado meditando en lo poco que apreciamos las definidas declaraciones de la Palabra de Dios con respecto a nuestras relaciones mutuas. Existe ese egoísmo en el corazón humano que nos induce a concentrar nuestros pensamientos en nosotros mismos, e incluso entre los que mantienen relación con Dios, nos sentimos apenados a veces al ver cuánto de sus pensamientos se concentran en sí mismos de manera que no ven ni sienten las necesidades de los demás. Estamos relacionados los unos con los otros en la gran tela de la humanidad, y en todas nuestras relaciones mutuas debiéramos manifestar la actitud de Cristo. Cerrar los ojos frente a las necesidades de los que perecen, dejar que los pecadores sigan sin amonestar, y que debido a nuestra indiferencia y egoísmo se sientan tentados a decir: "Nadie se preocupa de mi alma", equivale a deshonrar a Dios y acarrear baldón sobre su causa. Nuestra obra debe edificarnos en la santísima fe.
Si no existe una armonía perfecta entre nosotros, no debiéramos pensar que no tenemos la culpa de esa situación. Si los pensamientos y los sentimientos de los demás no recorren los mismos cauces que los nuestros, no debiéramos creer que ellos están equivocados y nosotros en lo cierto. Debiéramos mantener constantemente afinada la mente para responder a la oración de Cristo que aparece en Juan 17: 21-23. Necesitamos saber en qué consiste el yugo que Cristo quiere que llevemos, y las responsabilidades que tenemos que asumir en este tiempo, y tratar constantemente de demostrar con bondad y amor a nuestro hermano que nos interesamos en él, y poner amor en nuestras acciones cotidianas. Este es el oro afinado en fuego: La fe y el amor. Si viéramos que alguien está en error en algún aspecto, no debiéramos pasar a su lado sin decirle nada, sino que debiéramos tratar de traerlo de las tinieblas a la luz. Debiéramos cuidar los intereses de los demás como de los propios. No valoramos el alma como debiéramos. Tendríamos que unirnos en una gran hermandad, y ubicarnos donde podamos soportar las faltas de los otros con toda paciencia y humildad, tratando de compartir las cargas de los demás. (Véase Efe. 5: l. 2.)
Bien, dirán ustedes, esa es la tarea del pastor; pero también es la obra de cada uno de nosotros (Manuscrito 13, del 22 de septiembre de 1886, "La hermandad cristiana").

20 de septiembre de 2011

NO DESPRECIEMOS A LOS QUE YERRAN

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Martes 20 de septiembre del 2011


NO DESPRECIEMOS A LOS QUE YERRAN

Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mat. 12: 34, 35.

Nunca tratemos como infieles a aquellos por quienes trabajamos, a menos que tengamos evidencias indubitables de que lo son. Y aún cuando la infidelidad de un obrero sea plenamente probada, nunca trate con él de manera que tenga excusa para decir: "Usted fue duro conmigo". No debe hacer nada que provoque a ira a los que yerran. No trate a creyentes o incrédulos de tal manera que llegue a excitar los peores sentimientos de sus corazones. No lance acusaciones que puedan ser crueles e injustas. Mediante esta manera de proceder, puede conducir a las almas a la perdición. . .
Usted debe manifestar en su obra la simpatía de Cristo. Sus palabras deben ser una expresión de ella. Debe hablar el idioma de Canaán. Usted ya no forma parte del mundo. Ha salido de él y debe evitar sus métodos y procedimientos. Mediante sus palabras y actos debe manifestar los amantes propósitos de Dios. Debe tratar siempre con respeto a sus colaboradores, recordando que fueron creados a imagen de Dios.
El que sirve en lugar de Cristo sólo cumple su deber cuando manifiesta las gracias del Espíritu de Dios a todos los que se relacionan con él. No deben escucharse ni reprimendas ni expresiones airadas, porque esas palabras deshonran a Cristo y son un baldón para el nombre de cristiano.
Parte del deber del que sirve como director consiste en aprender a ejercer dominio propio.
El Señor Jesús ha elegido a seres humanos para que sean su instrumento. Deben cumplir su propósito. Su muerte en la cruz del Calvario fue la culminación de su humillación. Su obra redentora trasciende el entendimiento finito. . .
Debemos seguir el ejemplo de Cristo en nuestra vida diaria. Entonces se manifestará en nuestra vida religiosa esa paz que sobrepuja todo entendimiento. No debemos aceptar ningún empleo ni iniciar ninguna empresa sólo con el propósito de obtener la alabanza y la honra de los hombres. No debemos pronunciar ni una sola palabra ni cometer una sola acción que degrade en las mentes de los demás el ideal que alientan del que murió una muerte vergonzosa en la cruz, para tener el privilegio de salvar a sus enemigos (Carta 196, del 18 de septiembre de 1901, dirigida a un administrador del Sanatorio de Santa Elena).

19 de septiembre de 2011




Meditaciones Matinales 
De Amigos Adventistas 
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Lunes 19 de septiembre del 2011

TODOS LOS HOMBRES SON HERMANOS

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay. . . De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres. Hech. 17: 24, 26.

Dios ha manifestado por los seres humanos un amor infinitamente profundo, y sin embargo, cuán lejos estamos de apreciarlo. Cristo murió en la cruz del Calvario para que los pecadores pudieran ser redimidos de la esclavitud del mal, y ubicados en terreno ventajoso delante de Dios. Pensemos en el maravilloso amor que el Padre manifestó al hacer este sacrificio. Es nuestra responsabilidad señalar este amor a los que están fuera de la grey, contarles a los pecadores lo que Cristo ha hecho por ellos, y lo que pueden llegar a ser debido a su gracia transformadora.

Queremos que como resultado de todo lo que se haga el nombre del Señor sea glorificado y su causa progrese. Ahora, como nunca antes, se necesita una sabia estrategia. El prejuicio humano no proviene de Dios. Dejarnos guiar por los impulsos es muy peligroso. El impulso humano es un elemento muy pobre y no puede reemplazar a la razón santificada.

El Señor Jesús considera cada alma con profundo interés. Ha afirmado que las características espirituales de su iglesia deben ser cuidadosamente preservadas. La iglesia esta en el mundo y debe trabajar para el mundo, pero no debe abrir sus puertas a la mundanalidad. "Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada" (Mat. 15: 13). La iglesia debe ser celosamente protegida, debe manifestar ante el mundo su carácter sagrado. "Vosotros sois labranza de Dios, edificios de Dios" (1 Cor. 3: 9). "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2: 12, 13). . .

La verdad debe ser proclamada hoy a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Cristo desea que la obra se haga de tal manera que no suscite prejuicio, porque cuando éste se manifiesta, algunos no quieren oír la verdad. . .
Todavía estamos en este mundo, donde existen estas barreras, y debemos trabajar de tal manera que alcancemos a todas las clases sociales. No permitan que los obstáculos presentes destruyan su fe y su confianza en Dios (Manuscrito 114, del 17 de septiembre de 1904, "Pautas relativas a la obra en favor de la gente de color").

18 de septiembre de 2011

RECLAMEMOS EL CUMPLIMIENTO DE SU PROMESA




Meditaciones Matinales 
De Amigos Adventistas 
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Domingo 18 de septiembre del 2011

RECLAMEMOS EL CUMPLIMIENTO DE SU PROMESA

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Fil. 4: 6.

Tengo presente tu caso y me preocupa que estés afligida. Me gustaría consolarte si pudiera. ¿No ha sido Jesús, el precioso Salvador, un pronto auxilio para ti en tus tribulaciones? No contristes al Espíritu Santo; deja de quejarte. De esto has hablado mucho y muchas veces con otras personas. Consuélente las palabras de los que no están tan enfermos como tú, y que Dios te ayude, es mi oración.

Si fuera la voluntad del Señor que murieras, deberías creer que tienes el privilegio de entregar todo tu ser, es decir, tu cuerpo, tu alma y tu espíritu, en las manos de un Dios justo y misericordioso. El no te quiere condenar, como tú crees. 

Quiero que dejes de pensar que el Señor no te ama. Acepta sin reservas las misericordiosas provisiones que ha hecho. . .

No necesitas pensar que has hecho algo que haya inducido a Dios a tratarte con severidad. Yo sé bien como son las cosas. 

Cree sólo en su amor y confía en su promesa. . .

El quiere que tú creas y que pongas en práctica lo que crees. Cristo nos dio en su vida una ilustración del carácter amable que todos debiéramos poseer. . . Ni la sospecha ni la desconfianza debieran posesionarse de nuestra mente. Ningún temor, causado por la grandeza de Dios, debiera confundir nuestra fe. Quiera Dios ayudarnos a ser humildes y mansos. Cristo depuso su atuendo real y su corona para relacionarse con la humanidad y demostrar que los seres humanos pueden llegar a ser perfectos. Ataviado con el manto de la misericordia vivió en este mundo una vida perfecta para darnos evidencias de su amor. Por causa de lo que ha hecho, la desconfianza en él debiera ser imposible. Desde su elevado puesto de comando en las cortes celestiales, descendió para asumir la naturaleza humana. Su vida es un ejemplo de lo que pueden ser nuestras vidas. 

Para que ningún temor causado por la grandeza de Dios borrara nuestra confianza en el amor del Señor, Cristo se convirtió en varón de dolores, experimentado en quebranto. El corazón humano, cuando se lo entregamos, se transforma en un arpa sagrada que difunde música santa (Carta 365, del 16 de septiembre de 1904, dirigida a Marian Davis, una de las correctoras de originales de Elena G. de White, que se encontraba muy enferma). 

17 de septiembre de 2011

SI JUDAS SE HUBIERA ARREPENTIDO


Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Sábado 17 de septiembre del 2011

SI JUDAS SE HUBIERA ARREPENTIDO

El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. Juan 13: 18.

Cristo se podría haber librado. Cuando pronunció las palabras [en el Getsemaní] "Yo soy", inmediatamente lo rodearon los ángeles, y esa multitud tuvo plena evidencia de que Cristo contaba con el poder de Dios. Cuando esa turba asesina retrocedió tropezando, mientras trataba de aferrarse del aire para sostenerse y caía pesadamente en tierra, hubiera sido fácil para Cristo mantenerlos indefensos y postrados, para pasar en medio de ellos sin sufrir daño alguno. Mediante un breve resplandor de su gloria podía haberlos extinguido. Eso era lo que Judas esperaba, porque en varias oportunidades Cristo había escapado. . .

No es extraño que Judas, aún entonces, se aferrara a su odio y mantuviera su propósito hasta el mismo fin. Si se hubiera arrepentido, si en ese momento hubiese confesado su pecado, si su corazón de traidor se hubiese quebrantado, habría recibido perdón. Pero la obstinación satánica aumenta en proporción directa con la luz recibida y rechazada. Las invitaciones, las amonestaciones acerca de los peligros venideros, no modificaron el propósito de Judas, porque su corazón no había cambiado. Frente a la luz y la evidencia decidió seguir su propia conducta y hacer su voluntad. La paciencia de Cristo, su amable reprensión que brotó al fin de los labios divinos, no quebrantaron su terco corazón. Su prolongada persistencia endureció su corazón. Vio adónde lo conducían sus pasos, pero los agentes satánicos lo rodeaban, y no tenía poder para librarse de la trampa. Los atributos humanos tan largamente acariciados, la decisión de no aceptar la luz, le impidieron ver todas las consecuencias de sus actos.

Judas no es el único ser humano que ha transitado por ese terreno. . .

Judas era un hombre que poseía cualidades valiosas. Pero no quería aprender. . .

Cuando alguien se relaciona con otra persona que lleva el mensaje del cielo, y oye la verdad pero no la pone en práctica, ésta se empequeñece hasta llegar a ser indigna de atención para él. Así ocurrió con Judas.
El hombre debe creer la verdad; debe modificar su conducta y ponerse de acuerdo con la luz que resplandece sobre él (Manuscrito 100, del 15 de septiembre de 1897, "El arresto de Cristo").

16 de septiembre de 2011

CULTIVEMOS EL AMOR CRISTIANO


Meditaciones Matinales 
De Amigos Adventistas 
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 16 de septiembre del 2011 


CULTIVEMOS EL AMOR CRISTIANO

El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño. 1 Ped. 3: 10.

El padre cristiano jamás debiera perder de vista que es uno de los hijos de Dios y que debe cultivar una disposición cortés y compasiva porque es un educador. Debe representar a Jesús ante sus hijos. Al tratar con ellos, no debiera haber impetuosidad, ni tampoco esa fría dignidad que congela el amor en el corazón. Debiera ser tan amable y tierno que los corazones de sus hijos se suavicen y se sometan, y se preparen para recibir el amor y la gracia de Cristo. El cristiano no debe dirigir palabras ásperas a nadie, ya sea viejo o joven. El enemigo sugiere esas palabras. . .
La Palabra de Dios nos enseña a ser amables, tiernos, compasivos y corteses. Cultivemos el amor cristiano. Lleve todo lo que hagamos el sello de este amor. Los que no hablan las palabras de Cristo ni hacen sus obras, tratan de entrar al cielo de otra manera y no por la puerta.
No traten de conservar su fría y poco cristiana dignidad. Esto no es religión; no es cristianismo. Lo que necesitan es la luz que resplandece en el rostro de Cristo para que los rostros de ustedes resplandezcan con la luz de su amor. Dejen a un lado su férrea dignidad. Dios no les pide que conserven semejante cosa. Llénense sus corazones con el amor de Cristo; entonces el rostro de ustedes brillará con una simpatía semejante a la de Cristo.
Hay quienes están atendiendo asuntos sagrados que no tienen fe en Dios ni en su poder. Multiplican sus esfuerzos para obtener la salvación mediante sus propios medios. ¡Cuán lamentables son sus vanos esfuerzos para justificarse y tratar de no perder pie en medio de la descendente corriente del mal! Son impotentes porque no confían en Dios. . .
Dios es la eterna e increada fuente de todo bien. Todos los que lo contemplan y confían en él lo descubren. A los que lo sirven aferrándose de él como de su Padre celestial, les asegura el cumplimiento de sus promesas. Su gozo se hallará en sus corazones, y alcanzará su plenitud (Carta 203, del 14 de septiembre de 1903, dirigida a los administradores de la Casa Editora de Nashville).

15 de septiembre de 2011

TENGAN CUIDADO CON LO QUE DICEN

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 15 de septiembre del 2011


TENGAN CUIDADO CON LO QUE DICEN

Escrito está. . . Escrito está también. . . Porque escrito está. Mat. 4: 4, 7, 10.

Algunos que en tiempos pasados fueron honrados por Dios, han caído en las trampas y los engaños del enemigo. Se les advirtió de su peligro, pero como no quisieron escuchar las amonestaciones que se les enviaron, fueron engañados más y más, hasta que finalmente se los halló combatiendo al Señor y a sus obreros.
Los que se hallan de pie sobre la roca de la verdad eterna tendrán que enfrentar a veces una oposición tan abierta que se verán en la obligación de tomar decisiones muy firmes. En esas ocasiones cada palabra debiera ser cuidadosamente pesada, no sea que hiramos a las almas que queremos ayudar. Sujetemos nuestra lengua como con una brida, y recordemos que Dios no nos ha encomendado la tarea de juzgar a nuestros hermanos. . .
Obtengamos de la Palabra de Dios todo el consuelo y el ánimo posible y presentémoselos a las almas que luchan con perplejidades y dificultades. Pero nunca lancemos acusaciones injuriosas contra los que están engañados. . .
Al hacer frente al enemigo en el desierto la respuesta de Cristo a sus malvadas insinuaciones fue: "Escrito está". Cuando Satanás pretendió llegar a ser el dueño de todo el mundo, y le pidió que lo adorara como Dios, Aquel a cuya palabra hubieran acudido en su ayuda legiones de ángeles se limitó a decir: "Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás" (Mat. 4: 10). Sólo comprendemos parcialmente la intensidad de este conflicto. Parecía que el Salvador iba a morir en el campo de batalla, pero resistió a su perverso enemigo. Sus palabras tan bien escogidas eran como una aguda espada de dos filos. Satanás fue completamente derrotado. Se dio cuenta de que el Príncipe de la vida no podía ser engañado por ningún sofisma.
Estamos ahora en el campo de batalla. . .
Sea la Palabra de Dios el motivo de nuestro estudio. . .
A todos los que creen en él, Cristo les dio la facultad de ser hijos de Dios. Todos los que son considerados miembros de la familia real vivirán para Aquel que es la propiciación de sus pecados. A medida que conocen más y más la verdad, sus pies se afirman más y más sobre el fundamento seguro. Ni la inundación ni la tempestad los pueden sacar de allí (Carta 289, del 13 de septiembre de 1905, dirigida a mis hermanos en el ministerio).

14 de septiembre de 2011

SEAMOS CRISTIANOS AHORA

Meditaciones Matinales De Amigos Adventistas Cada día con Dios - Elena G. de White Hoy es Miércoles 14 de septiembre del 2011 SEAMOS CRISTIANOS AHORA Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 1 Juan 2: 28.
Muchos piensan que algún día serán cristianos, pero no se quieren decidir ahora. . . No sólo están perdiendo mucho ustedes mismos al dedicar al enemigo la mayor parte de su vida, sino que están criando a sus hijos mientras descuidan las cosas eternas. Todo el ejemplo que ustedes les dan, va en mala dirección. Su descuido los está privando precisamente del conocimiento que Dios considera es deber de ustedes darles para que puedan aprender a amar, reverenciar y obedecer los requerimientos de Dios. Esto debiera ser objeto de seria meditación.
Sus hijitos son ágiles mentalmente y observan a los adultos. Les están modelando la mente para que piensen y obren como ustedes, es decir, que no doblen sus rodillas ante el Soberano del universo porque ustedes no lo hacen. Ya es suficientemente malo y terrible verificar que ustedes están perdiendo su propia alma, a menos que se entreguen a Dios, y que no están entrando por la puerta de la salvación, pero más terrible aún es pensar que le están impidiendo la entrada a sus hijos. . . Olviden por un momento todo lo que tiene que ver con su propia dignidad y posición social, y comiencen delante de sus hijos como alumnos en la escuela de Cristo. Confiesen que se han equivocado al no reconocer que son hijos de Dios. Díganles que desean como familia comenzar ahora mismo a vivir para Dios, y entonces lean la Palabra y oren con sus hijos. . .
Sólo en Jesús van a encontrar tranquilidad y paz. El mundo, sus máximas y costumbres, engendran innumerables sufrimientos. Muchos sufren porque no pueden satisfacer sus deseos. Se cargan a sí mismos de deseos insatisfechos. Con una conciencia culpable, que no está de acuerdo con Dios, con el temor al desagrado y la ira de Dios, viven en constante ansiedad. El sufrimiento no da consuelo celestial. Se teme el castigo. . . ¿Quieren que ésa sea la condición de ustedes? . . . Se pagó un rescate por las almas, un sacrificio infinito: Un Monarca que sufrió por sus súbditos rebeldes para que pudieran escapar del pecado, la corrupción y la miseria. Todos podrán recibir perdón y pureza del cielo gracias a la gran condescendencia del Hijo de Dios. . . (Carta 26, del 12 de septiembre de 1879, un testimonio personal a un esposo y su esposa)

13 de septiembre de 2011

TENGAMOS DOMINIO PROPIO

Meditaciones Matinales De Amigos Adventistas Cada día con Dios - Elena G. de White Hoy es Martes 13 de septiembre del 2011 TENGAMOS DOMINIO PROPIO Porque ejemplo os he dado. Juan 13: 15. Estamos formando caracteres para el cielo. Ningún carácter se perfeccionará sin pasar por la prueba y el sufrimiento. Tenemos que ser sometidos a pruebas. Cristo soportó la prueba del carácter en favor de nosotros, para que nosotros podamos pasarla por nosotros mismos gracias a la fortaleza divina que nos concede. Jesús es nuestro ejemplo de paciencia, tolerancia, mansedumbre y humildad. Discrepaba con todo el mundo impío, y estaba en guerra con él, y sin embargo no dio rienda suelta ni a la pasión ni a la violencia, ya sea mediante palabras o actos, aunque recibió un vergonzoso maltrato en cambio de sus buenas acciones. Se lo afligió, se lo rechazó y se lo trató con desprecio, pero él no tomó represalias. Tenía dominio propio, dignidad y grandeza. Sufrió con calma y respondió a los malos tratos sólo con compasión, piedad y amor. . . Imiten a su Redentor en estas cosas. No se salgan de quicio cuando las cosas salen mal. No se sulfuren ni pierdan el dominio propio porque piensan que las cosas no son como debieran ser. El que otros obren mal no los excusa a ustedes para hacer lo mismo. El fruto de dos errores no es una cosa correcta. Tienen victorias que ganar para vencer como Cristo venció. El Señor jamás murmuró; jamás manifestó descontento, disgusto o resentimiento. Nunca se descorazonó, se desanimó, se enojó o se enfureció. Era paciente, tranquilo y lleno de dominio propio en medio de las circunstancias más enojosas y difíciles. Realizaba todas sus obras con una tranquila dignidad y con suavidad, no importa qué conmoción se pudiera estar produciendo a su alrededor. El aplauso no lo entusiasmaba. No temía las amenazas de sus enemigos. Se movía en un mundo de excitación, violencia y crimen, tal como el sol se mueve entre las nubes. Estaba por encima de las pasiones humanas, los disturbios y las pruebas. Avanzaba como el sol por encima de todo ello. Pero no era indiferente a los males de la humanidad. Su corazón se conmovía por los sufrimientos y las necesidades de sus hermanos como si él mismo fuera el afligido. Poseía una gozosa calma interior, una serena paz. Su voluntad siempre estaba subordinada a la de su Padre. "No se haga mi voluntad, sino la tuya", fueron las palabras que surgieron de su labios pálidos y temblorosos (Carta 512, del 11 de septiembre de 1874, dirigida a Edson y Emma White).

12 de septiembre de 2011

CRISTO NO ESTA DIVIDIDO

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Lunes 12 de septiembre del 2011


CRISTO NO ESTA DIVIDIDO

Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. . . Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 1 Cor. 12: 18, 21.

El hecho de que no todos los hombres tengan el mismo carácter, no es razón para que se separen. Si somos hijos del rey celestial, no discreparemos tanto que obstaculicemos el camino de los demás.
Es el plan de Dios que sus siervos tengan diversos dones. Es su voluntad que hombres de distintos criterios ingresen en la iglesia para colaborar con él. Tenemos que hacer frente a diferentes opiniones, y se necesitan dones distintos. Los siervos de Dios deben trabajar en perfecta armonía. Le agradezco a Dios porque no somos exactamente iguales, aunque debemos tener el mismo espíritu: El espíritu que moraba en Cristo. El apóstol Juan no era igual al apóstol Pedro. Cada cual tenía que someter sus peculiaridades y suavizar su temperamento, para que pudieran ayudarse mutuamente mediante la fe en la verdad y la santificación que ella produce.
La justicia de Cristo va delante de nosotros. Tenemos que imitar su carácter. Y entonces, ¿qué? La gloria de Jehová será nuestra retaguardia. Nuestro Jefe va adelante de nosotros, y mientras lo seguimos nos imparte su justicia que se revela en nosotros mediante una vida bien ordenada y una piadosa conversación. La fe y las obras nos hacen cristianos, y nos preparan para sentarnos en lugares celestiales con Cristo.
¿Está dividido Cristo? No. Si Cristo mora en un alma no discutirá con el Cristo que mora en otra alma. Tenemos que aprender a tolerar las particularidades de los que nos rodean. Si nuestra voluntad está dirigida por Cristo, ¿cómo podremos discrepar con nuestros hermanos? Si ello ocurre, es evidente que el yo tiene que ser crucificado. Aquél a quien Cristo otorga libertad es verdaderamente libre. No estamos completos en Cristo a menos que nos amemos como el Señor nos amó. Cuando lo hagamos, tal como Cristo nos lo ordenó, daremos evidencias de que estamos completos en él.
Debemos tener la fe que los profetas predijeron y que predicaron los apóstoles: La fe que obra por el amor y purifica el alma (Carta 141, del 10 de septiembre de 1902, dirigida al pastor S. N. Haskell, dedicado en ese entonces a obra evangélica en Nueva York).

11 de septiembre de 2011

EL CONVENCIMIENTO DEL PERDÓN DE LOS PECADOS

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Domingo 11 de septiembre del 2011


EL CONVENCIMIENTO DEL PERDÓN DE LOS PECADOS

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. Juan 3: 30.

Me siento triste cuando veo la falta de religión práctica en nuestro mismo seno. El yo es sumamente evidente mientras el Espíritu de Cristo no se nota. Necesitamos iluminación divina. Necesitamos renovar cada día nuestra consagración a Dios.
¿Por qué no somos conscientes de que nuestros pecados han sido perdonados? Porque somos incrédulos. No estamos poniendo en práctica las enseñanzas de Cristo ni estamos incorporando sus virtudes en nuestras vidas. Si se nos concedieran el gozo, la exaltación y la esperanza impartidos por el Señor Jesucristo, muchos de nosotros haríamos de ello objetos de estima propia y de orgullo. Cuando Jesús mora en el corazón por la fe, se ponen en práctica las lecciones que él dio. Tendremos un concepto tan excelso de Jesucristo que el yo será abatido. Nuestros afectos se concentrarán en Jesús y nuestros pensamientos se dirigirán firmemente hacia el cielo. Cristo aumentará y el yo disminuirá.
Hay que entrenar la mente para que se espacie en las cosas espirituales. La humildad será el resultado de comprender el carácter amoroso de Jesucristo. Al meditar en las excelencias del carácter de Cristo nos daremos cuenta de cuán ofensivo es el pecado, y nos aferraremos de la justicia de Jesucristo. Cultivaremos las virtudes que residen en Jesús para que podamos reflejar su carácter ante los demás. Si contempláramos la cruz del Calvario no exaltaríamos el yo, sino que mantendríamos constantemente delante de nosotros nuestra propia indignidad, y cuánto le costó al cielo nuestra salvación; percibiríamos el amor inmaculado de Cristo.
Muchos permiten que sus mentes se espacien en su propia indignidad como si esto fuera una virtud. Es un impedimento para que acudan a Jesús con plena certidumbre de fe. Debieran sentir su indignidad, y a causa de esto, a causa de su carácter pecaminoso, debieran sentir la necesidad de acudir al Salvador, que es su mérito, y que será su justicia si se arrepienten y humillan. Su indignidad es un hecho evidente por sí mismo. Pero los méritos de Jesucristo son seguros. Por lo tanto, cada alma dubitativa tenga esperanza y cobre valor porque hay Alguien que es digno y este es su Salvador. Su única esperanza es una salvación de la cual se pueden aferrar por fe en méritos que no son propios, pero que serán suplidos por Jesucristo, nuestra justicia (Diario, Manuscrito 21, del 9 de septiembre de 1899).

9 de septiembre de 2011

ANTES DEL ORGULLO VIENE LA CAÍDA

Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 9 de septiembre del 2011


ANTES DEL ORGULLO VIENE LA CAÍDA

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Cor. 10: 12.

Antes que Pedro cayera, Cristo le dijo: "Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearas como a trigo" (Luc. 22: 31).
¡Cuán leal era la amistad del Salvador por Pedro! ¡Cuán, compasiva fue su advertencia! Pero a Pedro lo hirió. Basándose en su suficiencia propia afirmó con toda confianza que jamás haría lo que Cristo le había advertido. "Señor -dijo- dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte" (Luc. 22: 33). Su confianza propia fue su ruina. Tentó a Satanás a que lo tentara, y cayó en la trampa de su mortal enemigo. Cuando Cristo más lo necesitaba se puso de parte del enemigo y negó abiertamente a su Señor. . .
Muchos en la actualidad se encuentran donde se hallaba Pedro cuando con confianza propia afirmó que no iba a negar a su Señor. Debido a su suficiencia propia son presa fácil de los engaños de Satanás. Los que son conscientes de su debilidad confían en un poder superior. Y mientras miran a Dios, Satanás no tiene poder sobre ellos. Pero los que confían en si mismos son fácilmente derrotados. Recordemos que si no prestamos atención a las advertencias de Dios, caeremos. Cristo no evitará las heridas de los que se introduzcan por su cuenta en el terreno del enemigo. Deja que el autosuficiente avance impulsado por su supuesta fortaleza, actuando como si supiera más que su Señor. Entonces sobrevienen el sufrimiento y una vida trunca, o tal vez la derrota y la muerte.
En la guerra el enemigo aprovecha los puntos débiles de la defensa de aquellos a quienes ataca. En ese punto concentra sus más fieros asaltos. El cristiano no debiera tener puntos débiles en su sistema defensivo. Debiera estar protegido por el apoyo que brinda la Escritura al que está dispuesto a hacer la voluntad de Dios. El alma tentada logrará la victoria si sigue el ejemplo del que enfrentó al tentador con las palabras "Escrito está". Puede permanecer seguro bajo la protección de un "Así dice Jehová". . .
El Señor permite que sus hijos caigan, y entonces, si se arrepienten de sus malas acciones, les ayuda a ponerse en terreno ventajoso. Así como el fuego purifica el oro, Cristo purifica a su pueblo mediante la tentación y la prueba (Manuscrito 115, del 7 de septiembre de 1902, "El peligro de la suficiencia propia").

7 de septiembre de 2011

NOS GUIARA A TODA VERDAD

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Miércoles 7 de septiembre del 2011


NOS GUIARA A TODA VERDAD

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre. Juan 14: 16.

Cristo afirmó que después de su ascensión enviaría a su Iglesia su don mayor, el Consolador, que iba a ocupar su lugar. El Consolador es el Espíritu Santo. Es el alma de su vida, la eficiencia de su iglesia, la luz y la vida del mundo. Con su Espíritu Dios envía una influencia reconciliadora. . .
Dios me ha instruido que les diga, como asimismo a todo su pueblo, que tengan cuidado de no oponerse a la obra del Espíritu Santo, el Consolador enviado por Cristo, y que teman dar el primer paso presuntuoso en la senda de la rebelión. Cuando Cristo habló con los discípulos acerca del Espíritu Santo, trató de elevar sus pensamientos y ampliar sus expectativas para que lograran tener el más alto concepto de lo que es la excelencia. Tratemos de comprender sus palabras. Tratemos de apreciar el valor del maravilloso don que nos ha conferido. Tratemos de buscar la plenitud del Espíritu Santo. . .
No veo otro camino para nosotros que prestar atención a las palabras de Cristo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Tenemos que obedecer estas palabras si hemos de lograr la vida eterna. La Majestad del cielo descendió a este mundo para enseñarnos esta lección mediante una vida de abnegación constante. ¿No prestaremos atención a sus instrucciones?
Para ser salvos debemos tener una experiencia cabal en las cosas de Dios. La expiación del pecado ha sido hecha mediante el don del Hijo del Dios infinito. . .
Traer al pecador a los pies de Cristo es la obra del Consolador, del Espíritu Santo. El Salvador es el ejemplo divino, la perfección de la santidad y él modela el alma de nuevo. Tenemos el privilegio de recibir de Cristo toda la excelencia necesaria para perfeccionar el carácter. Pero para obtener esta excelencia debemos manifestar más abnegación y más espíritu de sacrificio. . .
Cristo ha hecho todas las provisiones del caso para que seamos hijos de Dios. "¡Oh -dice mi corazón-, alabad su santo nombre para que de su plenitud podamos recibir gracia sobre gracia!" Luchemos, mediante la aceptación de su Palabra, para alcanzar la más elevada norma de perfección. Sólo estamos seguros cuando procuramos las cualidades que hacen de nosotros hijos de Dios, poseedores de una excelencia santificada (Carta 155, del 5 de septiembre de 1902. dirigida al Juez Arthur y Sra., abogado adventista del Sanatorio de Battle Creek).

6 de septiembre de 2011

FUERZAS INVISIBLES EN CONFLICTO

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Martes 6 de septiembre del 2011


FUERZAS INVISIBLES EN CONFLICTO

El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad porque no hay verdad en él. . . Porque es mentiroso, y padre de mentira Juan 8: 44.

Todos debemos comprender que hay un ángel caído que una vez estuvo ocupando un lugar inmediatamente inferior al de Cristo en honor entre la hueste celestial. Su obra de engaño la hizo con tanta astucia que los ángeles menos exaltados supusieron que él era el gobernante del cielo. Satanás afirmó que todas las insinuaciones erróneas que se manifestaba en el cielo habían tenido su origen entre los ángeles, mientras él mismo había hecho sugerencias que nunca podrían haber sido concebidas por lo ángeles si él no los hubiera creado. En forma artera presentaba estas cosa a Dios como provenientes de los ángeles, en circunstancias que todas ella se originaban en él mismo.
Debido a que no era capaz de presentar directamente sus engaños acerca de Cristo, decidió desprestigiarlo mediante declaraciones e informes falsos. Como resultado de ello hubo guerra en el cielo y Satanás fue expulsado. Se convirtió en el enemigo modal de Cristo. Su esfuerzo constante consistió en contrarrestar de todas las maneras posibles su gran obra de salvar almas.
Jesús, en las cortes celestiales, había tratado de convencer a Satanás de su terrible error, hasta que por fin el maligno y sus simpatizantes fueron hallados en abierta rebelión contra Dios mismo. Entonces pretendió ocupar un lugar más exaltado que el de Cristo como querubín cubridor. Cuando fue expulsado del cielo descendió a esta tierra decidido a trabajar contra Cristo. . .
Cuando Cristo vino a este mundo Satanás constantemente le siguió las pisadas para tratar de invalidar su obra. Cuando Jesús sanaba a los enfermos y afligidos Satanás estaba allí para dificultar en la mayor medida posible su obra de salvar almas. . .
Cuando las almas convencidas y conscientes de su peligro comenzaban a preguntar: "¿Qué puedo hacer para obtener la vida eterna?" Satanás estaba allí para excitar las mentes de los sacerdotes y dirigentes a fin de que se opusieran a la obra del Salvador y llenaran de escollos su camino. Pero Cristo siempre fue superior a Satanás. Al reprender a los personeros de Satanás daba libertad a las pobres almas encadenadas por el enemigo, y las dejaba en libertad (Carta 292, del 4 de septiembre de 1906, dirigida al Dr. D. H. Kress y Sra., del Sanatorio de Sidney, Australia).

5 de septiembre de 2011

SEREMOS MAYORES QUE LOS ÁNGELES

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Lunes 5 de septiembre del 2011


SEREMOS MAYORES QUE LOS ÁNGELES

JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Sal. 130: 3, 4.

Para aquellos que se han desviado del camino el Señor ofrece palabras de ánimo. Aceptará sus oraciones si se arrepienten y convierten. Por medio del infinito sacrificio de Cristo y por fe en su nombre pueden beneficiarse con el cumplimiento de las promesas de Dios. Los hijos de Adán pueden llegar a ser hijos de Dios.
¡Oh, cuán agradecidos debiéramos estar de que al asumir Cristo la naturaleza humana, los hombres caídos puedan recibir una segunda oportunidad! Cristo los ubica en terreno ventajoso. Al relacionarse con él pueden ser colaboradores de Dios. Por medio de la gracia que cada día les da Cristo, pueden ser elevados y ennoblecidos hasta llegar a ser hijos e hijas de Dios. Tal amor no tiene parangón.
Jesús pide perfecta obediencia. Debe hacerse una obra cabal y práctica. Cada día debemos crecer en el conocimiento de la voluntad divina. Cristo impartirá su Espíritu a todos los que quieran trabajar unidos. . .
"¿Que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 19, 20). ¡Qué precio se pagó para redimir a la raza caída! ¿No debiera entrar cada alma en el servicio de Dios tratando de mejorar los talentos que se le han confiado para poder devolvérselos con usura?
"Venid a mí -dice Jesús- todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [al aprender y practicar estas lecciones] hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 28, 29).
Si queremos vivir la vida cristiana debemos colaborar constantemente con Dios, de manera que el yo desaparezca al depender de Jesucristo. Cada día debiéramos trabajar como si fuera para la eternidad.
El hombre fue hecho un poco menor que los ángeles. No obstante, cuando sea purificado y trasladado a las cortes celestiales, tendrá aún más privilegios que los ángeles.
Todo lo que necesitan sus hermanos y hermanas, todo lo que cada uno de nosotros necesita es vivir una humilde vida cristiana para revelar, mediante el carácter, la fortaleza recibida de Jesucristo gracias a nuestra unión con él (Carta 196, del 3 de septiembre de 1903, dirigida a un hombre de negocios).

2 de septiembre de 2011

EL MISTERIO DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 2 de septiembre del 2011


EL MISTERIO DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efe. 4: 13.

Si los seguidores de Cristo buscaran fervientemente la sabiduría, serían guiados a ricos campos de verdad, totalmente desconocidos para ellos. Quien quiera entregarse tan plenamente a Dios como Moisés, será dirigido por la mano divina tan ciertamente como el gran dirigente de Israel. Puede ser que sea humilde y aparentemente poco dotado; pero si obedece cada intimación de la voluntad de Dios con corazón amante y confiado, sus facultades se purificarán, se ennoblecerán, se dinamizarán, y sus capacidades aumentarán. Al atesorar las lecciones de la sabiduría divina se le confiará una sagrada comisión; se lo capacitará para que su vida honre a Dios y sea una bendición para el mundo. "La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" (Sal. 119: 130). En la actualidad hay tantos que ignoran la obra del Espíritu Santo en el corazón como los creyentes de Éfeso [Hech. 19: 1-6]; sin embargo, no hay verdad que sea enseñada con más claridad en la Palabra de Dios. Los profetas y los apóstoles se han espaciado en este tema. Cristo mismo llama nuestra atención al desarrollo del reino vegetal para ilustrar la operación de su Espíritu al sostener la vida espiritual. La savia de la vid que asciende desde las raíces se extiende por todas las ramas para producir crecimiento, flores y frutos. Del mismo modo el poder vivificador del Espíritu Santo, que procede del Salvador, invade el alma, renueva los motivos y los afectos e incluso somete los pensamientos a la obediencia de la voluntad de Dios, capacitando al que lo recibe a dar preciosos frutos manifestados en actos santificados.
El autor de esta vida espiritual es invisible, y está más allá del poder de la filosofía humana explicar mediante qué métodos se imparte esta vida y se la sostiene. No obstante, la obra del Espíritu está siempre en armonía con la Palabra escrita. Lo que ocurre en el mundo natural acontece también en el espiritual. El poder divino sostiene a cada momento la vida natural; no obstante, ello no ocurre debido a un milagro directo, sino mediante la aplicación de las bendiciones puestas a nuestro alcance. Del mismo modo la vida espiritual se sostiene mediante el empleo de los medios proporcionados por la Providencia. Si el seguidor de Cristo ha de crecer "hasta. . . un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13) debe alimentarse con el pan de vida y beber el agua de la salvación (Review and Herald, 31 de agosto de 1911).

1 de septiembre de 2011

SANTIFICACIÓN GENUINA

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 1 de septiembre del 2011


SANTIFICACIÓN GENUINA

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Luc. 9: 23.

El lunes pasado la reunión comenzó a las cinco y media en la carpa. Hablé durante treinta minutos acerca de la necesidad de practicar economía en la indumentaria y los gastos. Existe el peligro de que nos volvamos desordenados y descuidados en el manejo del dinero del Señor. Los pastores jóvenes que trabajan en la carpa deberían ser cuidadosos para no incurrir en gastos elevados. Las necesidades de la causa son numerosas. A medida que las carpas avanzan hacia nuevos territorios y la obra misionera se extiende por doquier, se debería aplicar la más estricta economía, sin caer en la mezquindad. . .
Nuestra reunión matinal se celebró en la carpa. Volví a hablar una media hora con respecto a la santificación genuina que no es nada menos que una muerte diaria al yo, y una diaria conformidad con la voluntad de Dios. La santificación de Pablo era un conflicto cotidiano con el yo. Dijo: "Cada día muero" (1 Cor. 15: 31). Su voluntad y sus deseos contendían todos los días con su deber y la voluntad de Dios, por más desagradables y crucificadoras que fueran para su naturaleza. La razón por la cual tantos en esta época de la historia del mundo no progresan más en su vida espiritual consiste en que consideran que su propia voluntad es la de Dios. Hacen exactamente lo que quieren y se ufanan de que están haciendo la voluntad del Señor. Se complacen plenamente y no tienen conflictos con el yo.
Al principio muchos combaten bien contra los deseos egoístas de obtener satisfacciones y comodidad. Son sinceros y fervorosos, pero se cansan del agotador esfuerzo de morir cada día, y de la constante lucha de resistir las tentaciones de Satanás, de manera que la indolencia les resulta tentadora, la muerte al yo repulsiva, y cierran los ojos somnolientos y se rinden a la tentación en lugar de resistirla. Los pecados de moda, y el orgullo de la vida, no parecen tan repulsivos.
La Palabra de Dios no transige con los que se conforman con el mundo. El Hijo de Dios manifestó que podía atraer a todos los hombres a sí mismo, pero no vino a adormecer al mundo, ni a enviar paz, sino una espada. Los seguidores de Cristo debemos avanzar iluminados por la luz de su glorioso ejemplos y aunque tengamos que sacrificar la comodidad o la complacencia egoísta, no importa cuánto tengamos que trabajar o sufrir, debemos continuar guerreando contra el yo para enarbolar el estandarte del evangelio (Carta 49 a, del 30 de agosto de 1878).