Radio Amishar

28 de noviembre de 2011

RECETA PARA LA SALUD

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Lunes 28 de noviembre del 2011

RECETA PARA LA SALUD

¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber! Ecl. 10: 17.

Coma a intervalos regulares. Mediante sus hábitos erróneos relativos a la alimentación, usted se está preparando para sufrir en el futuro. No es siempre prudente aceptar invitaciones para comer, aun de sus hermanos y amigos, que quieren hacer ante usted un despliegue de muchas clases de platos. Usted sabe que puede ingerir dos o tres clases de alimentos por comida, sin perjudicar su aparato digestivo.
Cuando se lo invite a comer, descarte la gran variedad de alimentos que sus anfitriones ponen ante usted. Tiene que hacerlo si quiere ser un centinela fiel. Cuando se nos sirve alimento que, si lo comemos, recarga nuestros órganos digestivos con horas de duro trabajo, no debemos aceptarlo, y si lo comemos, no culpemos de los resultados a los que lo pusieron delante de nosotros. Dios espera que resolvamos comer sólo lo que no cause trastornos al aparato digestivo.
A veces no combinan los distintos alimentos que llegan al estómago, y como resultado de ello fermentan. Esto provoca muchos trastornos estomacales. Aliméntese con comida sana y a intervalos regulares. No llene el estómago con una gran variedad de alimentos en una sola comida.
No me atrevo a decirle a usted ni a nadie que sólo deben tomar dos comidas por día, pero sí puedo decir que no hay que poner demasiada comida en el estómago en una sola ocasión, porque si se lo hace no podrá realizar correctamente su tarea. Para muchos tres comidas por día son mejor que dos.
Durante treinta años sólo he comido dos veces por día, y no he comido nada entre comidas. Sé por experiencia personal que es posible tomar dos comidas diarias de manera que esto sea perfectamente conveniente. Pero nadie debe hacer de su propio caso un criterio para los demás. Cada cual debe estudiar cuidadosamente su organismo, para saber cómo tratarlo inteligentemente, y para asegurarse de que la intemperancia en el comer no destruye sus fuerzas vitales. Cada cual debiera saber por sí mismo cómo cuidar apropiadamente la máquina humana, porque nadie más lo puede hacer por él (Carta 324, del 27 de noviembre de 1905, dirigida al pastor W. W. Simpson, evangelista en Los Ángeles, California).

11 de noviembre de 2011

El CIELO ESTA ABIERTO ANTE NOSOTROS

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 11 de noviembre del 2011


El CIELO ESTA ABIERTO ANTE NOSOTROS

Y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó. Gén 28: 11, 12.

Jacob estaba afligido porque había cometido un error en su vida. Fue arrojado a lo más profundo. Solo, cansado, desanimado, torturado por el recuerdo de sus pasados errores, y abrumado por el temor del futuro, se puso a descansar y usó una piedra como almohada. Si Jacob hubiera tenido la conciencia limpia, su corazón hubiera sido fuerte en Dios. Pero sabía que las perplejidades, los temores y las pruebas que estaba pasando eran consecuencias de sus pecados. Este pensamiento le amargaba la vida. Jacob se había arrepentido, pero no se sentía bien con lo que había hecho. Sólo por medio de la tribulación y el sufrimiento físico y mental podía hallar el camino que había de conducirlo de nuevo al favor de Dios.
Se acostó triste, con el corazón agobiado, arrepentido y temeroso. Esperaba que nuevas pruebas le sobrevendrían a la mañana siguiente mientras avanzara fatigado por su camino.
No había amigos cerca para dirigir a Jacob palabras de consuelo, nadie a quien decirle que se había arrepentido sinceramente, y que había hecho todo lo posible. Pero el ojo de Dios estaba sobre su siervo. Envió a sus ángeles para que le mostraran una luminosa escalera que ascendía desde la tierra hasta las alturas de los cielos, y a los ángeles de Dios que ascendían y descendían por aquella gloriosa escalera, que le mostraba a Jacob la relación que existe entre estos dos mundos, y el intercambio que continuamente se está produciendo entre ellos. Cuando Jacob se despertó sus dificultades no habían desaparecido del todo, pero tenía tal confianza en Dios que se sintió consolado. Con humilde y cordial gratitud adoró a su Salvador y lo honró en forma especial mediante su almohada de piedra.
¡Oh, la maravillosa condescendencia de Dios! Siempre está listo a salir a nuestro encuentro, aún en medio de nuestras debilidades, para animarnos con su presencia, cuando hemos hecho todo lo que está de nuestra parte para entregarnos plenamente a él. El cielo está abierto para el hombre. Dios será instado a hacer todas estas cosas por nosotros. El futuro te puede parecer sombrío, pero Dios vive. . .
Derribemos toda barrera y permitamos que nuestro Salvador entre en nuestro corazón. El yo debe morir. Entrega tu voluntad y muere al yo ahora, ahora mismo, y deja que Dios abra camino delante de ti (Carta 29, del 10 de noviembre de 1879, dirigida a Edson White).

10 de noviembre de 2011

Victoria en Cristo

Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:57.


"Pastor", decía la carta, "no sé durante cuánto tiempo más conseguiré vencer en la lucha que enfrento desde hace varios años. No logro encontrar una señorita que me guste, porque me siento atraído por los jóvenes. ¿Qué hago?"
Evidentemente, por el tenor de la carta, este joven nunca había cedido a la tentación. Pero lo que lo inquietaba, al punto de causarle temor, era la pregunta: "¿Por cuánto tiempo más conseguiré vencer en la lucha?"
Vivimos en tiempos peligrosos, en los cuales se intenta justificar el pecado a viva voz, en todas sus formas.
Sin embargo, el versículo de hoy muestra la salida para cualquier problema de tendencias que el ser humano carga desde que nace. Unos de una manera, otros de otra. Y el grito del corazón humano es: "¿Hasta cuándo tendré que luchar contra mis tendencias?"
El apóstol Pablo, en los versículos anteriores al texto que escogimos para hoy, habla del fin de la lucha cuando finalmente "esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad" (ver el vers. 53). El apóstol está describiendo la glorificación de nuestra naturaleza: la erradicación completa y definitiva de la presencia del pecado en la experiencia humana.
Pero, mientras ese día no llega, Pablo, por experiencia propia, presenta una promesa: "Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo".
Nadie tiene derecho a ser derrotado por las tendencias, porque Cristo preparó un medio para alcanzar la victoria. Él venció el pecado. Enfrentó las tentaciones aferrándose al poder del Padre, y nos mostró el camino de la victoria; su victoria es nuestra victoria hoy. Su victoria cubre la multitud de nuestros pecados pasados, y en el presente desea vivir sus grandes obras de victoria por la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida.
Gracias a Dios porque, aunque no haya llegado todavía el día de la glorificación, la victoria de Cristo no es apenas una promesa, sino una realidad en la vida de quienes procuran mantener diariamente una experiencia de amor con Cristo.
Estás delante de un nuevo día. En este día habrá tentaciones como en todos los demás, pero ya eres victorioso si con fe echas mano del poder de Jesús.
Pr. Alejandro Bullón

SIGAMOS CONOCIENDO AL SEÑOR

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 10 de noviembre del 2011


SIGAMOS CONOCIENDO AL SEÑOR

Señor, ¿qué quieres que yo haga? Hech. 9: 6.

Los que luchan para vencer serán perseguidos por las tentaciones del enemigo. Satanás tratará de que se aparten de los principios que deben mantener, para alcanzar la elevada norma que Dios les ha fijado. El enemigo se regocija cuando puede inducir a las almas a seguir ideas equivocadas, hasta que sus nombres sean borrados del libro de la vida y anotados entre los de los injustos. Sólo podremos vencer en la forma como Cristo lo hizo: Al obedecer de todo corazón cada mandamiento de Dios. La verdadera religión consiste en obedecer todos los mandamientos de Dios.
Toda alma que sea finalmente salvada, debe someter sus propios planes y avanzar por donde Jesús indica. El entendimiento debe ser sometido a Cristo para que lo limpie, lo refine y lo purifique. Eso siempre debe ocurrir cuando recibimos correctamente las enseñanzas de Cristo. ¡Oh, cuánto más íntimamente necesitamos conocerlo! Necesitamos conocer sus propósitos y cumplir su voluntad mientras decimos de todo corazón: "Señor, ¿qué quieres que yo haga?". . .
El hijo de Dios debe tratar de alcanzar cada vez mayores alturas. Debe confesar todo pecado, para que debido a su ejemplo otros se sientan inducidos a confesarlos también y recibir la fe que obra por el amor y purifica el alma. Debe estar constantemente en guardia, sin detenerse nunca, sin volver atrás, siempre avanzando hacia la elevada vocación de Dios en Cristo. . .
Debemos recordar siempre el hecho de que el tiempo es corto. La iniquidad abunda por todas partes. Los justos son como luces en el mundo. Por medio de ellos la gloria de Dios debe manifestarse a éste. Recuerden siempre los solemnes acontecimientos del futuro: El gran juicio investigador y la venida de Cristo. Ustedes y sus hijos deben prepararse para ese día. . .
Prosigan cada día conociendo al Señor, regocijándose en el hecho de que tienen el privilegio de decir en ocasión de su venida, mientras permanezcan de pie con los fieles que lo esperan: "He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará;. . . nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación" (Isa. 25: 9) (Carta 92, del 9 de noviembre de 1911, dirigida a un matrimonio).

4 de noviembre de 2011

CRISTIANOS RESPLANDECIENTES

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 4 de noviembre del 2011


CRISTIANOS RESPLANDECIENTES

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. (1 Tes. 5: 5).

Conocer a Dios implica confiar plenamente en él. ¡Oh, qué opiniones albergan los hombres acerca de Dios hoy día! Los hombres necesitan una restauración que los ponga en correcta relación con Dios y consigo mismos. Es tan difícil que los hombres aprecien sus propios motivos y juzguen correctamente su propio espíritu; es tan difícil que los hombres reconozcan francamente y con todo el corazón, como David: "He pecado; he manifestado un espíritu diferente del de Cristo".
Los hombres que han ejercido mayor poder en nuestro mundo han vivido a la luz reflejada por la luz del Calvario. Sus confesiones surgieron de corazones llenos de pesar por causa de sus errores y equivocaciones. No hicieron valer su bondad, su inteligencia y su habilidad delante de Dios. Dijeron en cambio: "No tengo nada que ofrecerte; sólo me aferro de tu cruz". . .
Los cristianos ciertamente se oponen a la ostentación. En la medida que lo son, se revisten de humildad, y esta gracia los convierte en una luz que contrasta con las tinieblas. Si somos cristianos no trataremos de conseguir que los hombres nos alaben y nos exalten, ni seremos inducidos a abandonar la obra por dinero o por alabanzas. Los cristianos no abandonarán su puesto de deber. . .
Jesús dice: "Vosotros sois la luz del mundo. . . Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mat. 5: 14, 16). Hay quienes observarán el ejemplo y sentirán la influencia de una vida cristiana consecuente. Jesús no induce al cristiano a que se esfuerce con el fin de resplandecer, sino que simplemente deje que su luz resplandezca sobre el mundo mediante rayos claros y distintos. No ocultemos la luz. No la escondamos pecaminosamente. No permitamos que la neblina y los miasmas del mundo la eclipsen. No la escondamos debajo de la cama o de un almud, sino pongámosla en un candelero para que alumbre a todos los que están en casa. No nos esforcemos para exaltarnos con el fin de resplandecer, ni nos escondamos en una cueva como Elías cuando se desanimó; en cambio, salgamos, pongámonos junto a Dios, y resplandezcamos. Dios nos intima a resplandecer, para que la luz disipe las tinieblas morales del mundo. Seamos la sal que le da sabor a la vida de los hombres (Manuscrito 40, del 3 de noviembre de 1890, "La misión en Salamanca").

3 de noviembre de 2011

LO QUE HACE LA ORACIÓN

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 3 de noviembre del 2011


LO QUE HACE LA ORACIÓN

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Heb. 10: 22.

No puede haber verdadera oración sin verdadera fe. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6). La oración y la fe son los brazos por medio de los cuales el alma se abraza del amor infinito, y se toma de la mano del poder celestial. Dios no acepta hijos mudos, en lo que a su experiencia con respecto a la verdad se refiere. La fe es un poder activo y dinámico. La fe en Cristo, cuando comienza a manifestarse, se revela mediante la oración y la alabanza. La oración es un alivio y un consuelo para el alma perturbada. El alma sincera y humilde que suplica ante el trono de la gracia, puede saber que está en comunión con Dios por medio de los instrumentos divinamente señalados, y tiene el privilegio de comprender qué es Dios para el creyente. Debemos entender cuáles son nuestras necesidades. Debemos tener hambre y sed de la vida en Cristo y por medio de Cristo. Entonces acudiremos a él con humildad y sinceridad, y nos otorgará la fe que obra por el amor y purifica el alma. . .
Cristo se entregó a sí mismo voluntaria y alegremente para cumplir el propósito de Dios "haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2: 8). En vista de que ha hecho todo esto, ¿nos costará mucho negarnos a nosotros mismos? ¿Evitaremos participar de los sufrimientos de Cristo? Su muerte debiera sacudir cada fibra de nuestro ser, disponiéndonos a consagrar a su obra todo lo que tenemos y somos.
Al pensar en lo que ha hecho por nosotros, nuestros corazones se debieran llenar de gratitud y amor, y debiéramos renunciar a todo egoísmo y pecado. ¿Qué deber podría dejar de cumplir el corazón, si toma en cuenta la influencia constructiva del amor a Dios y a Cristo? "Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2: 20).
Relacionémonos con Dios mediante una obediencia señalada por la abnegación y el sacrificio. La fe en Cristo siempre conduce a una obediencia voluntaria y alegre. Murió para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Debe haber perfecta conformidad en pensamientos, palabras y obras, a la voluntad de Dios. El cielo es sólo para los que han purificado su alma mediante la obediencia a la verdad (Carta 301, del 2 de noviembre de 1904, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra.).

2 de noviembre de 2011

CONOZCAMOS POR NOSOTROS MISMOS

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Miércoles 2 de noviembre del 2011


CONOZCAMOS POR NOSOTROS MISMOS

Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Juan 12: 42, 43.

Todavía mucha luz debe emanar de la ley de Dios y del Evangelio de justicia. Cuando se comprenda el verdadero carácter de este mensaje y se lo proclame con el poder del Espíritu, iluminará la tierra con su gloria. El gran asunto acerca del cual todos tendrán que tomar una decisión debe ser presentado a todas las naciones, todas las lenguas y todos los pueblos. La obra, mediante la cual se pondrá fin a la proclamación del mensaje del tercer ángel, estará acompañada de un poder que llevará los rayos del sol de justicia por todos los caminos y senderos de la vida, y muchos se decidirán a hacer de Dios su supremo Gobernante, y aceptarán su ley como la norma de su gobierno.
Muchos de los que pretenden creer en la verdad cambiarán de opinión en los momentos de peligro, y se pondrán de parte de los transgresores de la ley de Dios para evitar la persecución. Habrá una profunda humillación de corazón delante de Dios por parte de los que quieran permanecer fieles y leales hasta el fin. Pero Satanás trabajará de tal manera sobre los elementos no consagrados de la mente humana, que muchos no aceptarán la verdad tal como Dios lo indica. . .
Existe definidamente el peligro de que muchos que profesan creer la verdad se hallen en una situación parecida a la de los judíos. Aceptan las ideas de los hombres con quienes se relacionan, no por haber adoptado concienzudamente sus doctrinas como verdad mediante el escudriñamiento de las Escrituras. Les suplico que pongan su confianza en Dios; no idolatren a nadie; no dependan de nadie. No permitan que el amor a un hombre los induzca a ubicarlo en puestos de responsabilidad que él no está en condiciones de desempeñar para gloria de Dios, porque el hombre es finito y sujeto a error, y sujeto además a ser manejado por sus propias opiniones y sentimientos. La estima y la justicia propias se están manifestando entre nosotros, y muchos caerán por causa de la incredulidad y la injusticia, debido a que la gracia de Cristo no gobierna el corazón. Siempre debemos estar escudriñando la verdad como si fuera un tesoro escondido... (Manuscrito 15, del 1 de noviembre de 1878, "Una invitación a estudiar la Palabra en forma más profunda").

1 de noviembre de 2011

DESCANSEMOS EN EL SEÑOR

Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Martes 1 de noviembre del 2011


DESCANSEMOS EN EL SEÑOR

Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. Sal. 37: 25.

Siento muchísimo que esté enferma y sufriendo. Aférrese de Aquel a quien ha amado y servido todos estos años. Dio su propia vida por el mundo y ama a todos los que confían en él. Simpatiza con los que sufren bajo la depresión y la enfermedad. Siente todo espasmo de angustia que experimentan sus amados. Descanse en sus brazos, y sepa que es su Salvador, su mejor Amigo, que nunca la dejará ni la abandonará. Usted ha dependido de él durante tantos años; por eso su alma puede descansar en esperanza.
Usted se levantará con otros fieles que han creído en él, para alabarlo con voz de triunfo. Todo lo que se espera que haga es que descanse en su amor. No se aflija. Jesús la ama, y ahora que está débil y sufre, la lleva en sus brazos, como un padre amante a su hijita. Confíe en Aquel en quien ha creído. ¿Acaso no la ha amado y cuidado durante toda su vida? Descanse, pues, en las preciosas promesas que le ha dado.
El gran plan de misericordia puesto en marcha por el Señor desde el principio del tiempo, tiene como propósito que cada alma afligida confíe en su amor. Su seguridad en este momento, cuando la duda tortura su mente, no consiste en confiar en sus sentimientos, sino en el Dios viviente. Todo lo que le pide es que confíe en él, lo reconozca como su fiel Salvador, que la ama, y que le ha perdonado todas sus equivocaciones.
Se me ha instruido que le diga que él le ha perdonado todos sus pecados y la ha revestido con su manto de justicia. Todo lo que requiere de usted ahora es que descanse en su amor. El la está aguardando. Usted ha librado las batallas del Señor Jesucristo, ha guardado la fe; por lo tanto, le está guardada la corona de vida, para que sea su recompensa en aquel día cuando se dará vida e inmortalidad a todos los que han guardado la fe y no han negado el nombre del Salvador.
El hecho de que su mente esté envuelta en nubes no es evidencia de que Cristo no sea su precioso Salvador. No porque los achaques de la edad hayan descendido sobre usted deja de considerarla su hija. . . Descanse en el amor de Cristo, hermana mía. . . Confíe en quien le ayudó en lo pasado y eche mano de la fe (Carta 299, del 31 de octubre de 1904, dirigida "A mi querida hermana anciana", Hna. Hare).