Radio Amishar

29 de febrero de 2012

Distinguir las señales Distinguir las señales


Basado en Mateo 16:1 al 4
 ̏¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir! ̋ (Mateo 16:3).

HAY UN PEQUEÑO poema que dice algo parecido a esto:

Treinta días tiene noviembre
con abril, junio y septiembre;
de veintiocho solo uno
y los demás de treinta y uno.
Si el año bisiesto fuere,
ponle a febrero veintinueve.

¿Por qué, cuando el año es bisiesto, ese día de más cae en febrero? Ese día se añade para que el número de días del año refleje con más precisión la traslación de la Tierra alrededor del sol. El tiempo exacto que tarda nuestro planeta en dar una vuelta alrededor del sol es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 se
gundos. Esto significa que el año del calendario es ligeramente más corto que el año solar. Por tanto, siguiendo una fórmula precisa de cálculo, cada cuatro años se añade un día al mes de febrero. A ese año lo llamamos bisiesto.

Quizá le interese saber que detrás del origen de los años bisiestos, en el año 45 a.C., se encuentra Julio César. Sin embargo, existen registros de ajustes calendarios llevados a cabo por los faraones egipcios. Cierto día, los fariseos le pidieron a Jesús que les diera una señal del cielo que indicara que él era el Mesías. Jesús respondió:  ̏¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir! ̋ (Mat. 16:3).

Si esa misma pregunta se formulara hoy, 29 de febrero de 2012, Jesús respondería:  ̏¡Hipócritas, que se preocupan por la precisión del calendario pero no se dan cuenta de que viven los últimos días de la historia de este mundo! Dejen de pensar tanto en su calendario y ocúpense más en prepararse para mi segunda venida ̋.

Sí, quizá sea recomendable que el calendario y el año solar estén sincronizados; pero que, con la ayuda del Espíritu Santo, mantengamos sincronizada nuestra vida con la Palabra de Dios es de importancia eterna. La pregunta que tenemos que formularnos a diario no es:  ̏¿Qué día es hoy? ̋, sino:  ̏¿Mi vida re-
fleja hoy y cada día la voluntad de Dios? ̋.

Padre mío que estás en los cielos, haz que las palabras que salgan de mi boca y la meditación de mi corazón te sean aceptables.

28 de febrero de 2012

Cristo nos fortalece


Basado en Mateo 5:44
 ̏Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos ̋ (Lucas 6:31).

¿HA TENIDO, o tiene, algún enemigo? Es probable que la mayoría de la gente responda que sí. ¿Quién es un enemigo? Es aquella persona que nos desprecia, nos detesta, nos desea mal, que siente un odio visceral por nosotros y que se enfada cuando hacemos alguna buena obra por ella. Hagamos lo que hagamos, nos odia.

Jesús enseñó que los enemigos son los que nos ultrajan, nos amenazan, nos insultan, nos persiguen, nos calumnian e, incluso, llegan a agredirnos. Por eso, las palabras de Jesús son tan difíciles de entender:  ̏Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen ̋ (Mat. 5:44). Sus palabras se oponen diametralmente a lo que nos enseña nuestra cultura. El mundo dice:  ̏¡No seas tonto y paga con la misma moneda! ̋. Sin embargo, Jesús dijo:  ̏Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos ̋ (Luc. 6:31).

Este texto se conoce como la Regla de Oro. La regla del mundo es la venganza y el odio. Pero como hijos e hijas de Dios, tenemos una regla superior. Si las personas nos provocan, no debemos responder a su provocación. Si nuestros enemigos nos insultan, nos persiguen, nos calumnian y nos ultrajan, no
hagamos lo mismo con ellos.

El reto que Jesús nos plantea es como una elevada cumbre difícil de escalar. Al orar, quisiera decir:  ̏Señor, ¿cómo puedes pedirme que ame a mis enemigos? ̋. La verdad es que, solo con nuestras propias fuerzas es imposible. No podemos escalar esa cumbre por nosotros mismos. Necesitamos la ayuda del
Señor.

La naturaleza humana es egoísta y, por eso, nos cuesta amar al prójimo. Jesús no vino a este mundo para que nosotros no tuviéramos enemigos, sino para enseñarnos cómo tenemos que relacionarnos con ellos. Sin embargo, la meta está a nuestro alcance cuando sabemos que  ̏todo lo [podemos] en Cristo
que [nos] fortalece ̋ (Fil. 4:13).

27 de febrero de 2012

Amar al prójimo


Basado en Mateo 5:44
 ̏Amarás a tu prójimo como a ti mismo ̋ (Mateo 22:39).

¿ALGUNA VEZ HA pensado en qué quiso decir Jesús al ordenarnos que amemos al prójimo como a nosotros mismos? No dijo que tenemos que amar al prójimo y ya está. Si eso fuera todo, quizá pudiéramos amarlo a distancia. Quizá lo tratásemos como si fuera de la familia, pero un poco menos. Probablemente haríamos por él la mitad, una tercera parte o una décima parte de lo que hacemos por nosotros mismos. Sí, habría resultado más cómodo que Jesús dijera:  ̏Amad al prójimo ̋. Pero no, dijo que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos.

Ahora repito la pregunta: ¿Qué significa amar a alguien como a uno mismo? Está bien, responda a esta pregunta: ¿De quién son los dientes que cepilló esta mañana? ¿De quién es el pelo que peinó? ¿De quién, la ropa que cuelga en su armario? ¿Y la cuenta de ahorros que tiene en el banco? Nos ocupamos de nosotros mismos. Nos amamos. Amar es ocuparse de las necesidades. Aceptémoslo. Nos ocupamos de nuestras necesidades.

Cuando tenemos un interés personal, queremos satisfacerlo. Cuando tenemos una necesidad, queremos satisfacerla. Cuando tenemos un deseo, queremos cumplirlo. Si tenemos una esperanza, queremos que se cumpla. 

Estamos preocupados por nuestro bienestar, nuestra comodidad, nuestra seguridad, nuestros intereses y nuestra salud, tanto física como espiritual, temporal y eterna. Nos preocupamos mucho por nuestros asuntos. Buscamos nuestro propio placer y no conocemos límite a la hora de obtener lo que deseamos. Ya ve, esta es exactamente la forma en que tenemos que amar a los demás.

En otras palabras, tenemos que alimentar por el prójimo un amor completamente sincero, ferviente, habitual y permanente, que ponga en nuestro corazón su interés, sus necesidades, sus deseos, sus ansias, sus esperanzas y sus ambiciones; a la vez que nos impulsa a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo su bienestar, toda su seguridad, toda su comodidad y todos sus intereses se cumplen, de modo que cumplir para él todo lo que necesite, lo que quiera o lo que le da placer, sea nuestro principal anhelo. Eso es lo que Jesús quiso decir con el mandato de amar al prójimo como a nosotros mismos. 

Hoy le sugiero que piense en todo lo bueno que Dios ha hecho por usted. Luego ore para que él le muestre de qué manera usted puede convertirse en una bendición para los demás.

26 de febrero de 2012

Amar es cuidar


Basado en Mateo 5:44
 ̏Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen ̋ (Mateo 5:44).

LOS HISTORIADORES nos hablan de un personaje llamado Dirk Willumsoon que se convirtió al protestantismo. Como resultado de ello, fue condenado a ser torturado hasta la muerte. De alguna manera, pudo librarse y empezó a correr para salvar su vida. Un soldado fue tras él. Corrió hasta que finalmente llegó a un gran lago. El lago estaba helado, pero el hielo era débil porque el invierno estaba llegando a su fin. A Willumsoon no le quedaba otra salida. Decidió correr por el hielo.

Mientras corría, el hielo del lago comenzó a resquebrajarse. Pero no se detuvo. Quería evitar la terrible muerte que le esperaba si era capturado. A grandes zancadas avanzó hasta que, con gran esfuerzo, pudo saltar a la orilla. Mientras recuperaba sus fuerzas para seguir corriendo, oyó un grito de terror a sus espaldas. Se dio la vuelta y vio que el soldado que lo perseguía había caído en el agua y se debatía intentando aferrarse al hielo.

No había nadie cerca para ayudar al desdichado, solo Dirk. Aquel soldado era su enemigo. Arrastrándose con cuidado por el quebradizo hielo, alcanzó al soldado. Lo sacó del agua helada y, tirando de él por el hielo, lo acercó a la orilla.

Jesús dijo:  ̏Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos ̋ (Juan 15:13). Por los amigos, podemos entenderlo... Pero, ¿por nuestros enemigos? Leamos las palabras de Jesús:  ̏Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen ̋ (Mat. 5:44). Para el que sigue a Jesús, amigo o enemigo, da lo mismo.

Huelga decir que amar a nuestros enemigos no es fácil. Amar a nuestros enemigos no significa necesariamente que tengamos que ser los mejores amigos, sino que queremos su bien y oramos por ellos. Aquí se esconde un secreto: Si hacemos esto, hay muchas posibilidades de que esa persona en poco tiempo ya no se sienta enemiga nuestra.

25 de febrero de 2012

De todo corazón



Basado en Mateo 5:43 y 44
 ̏Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores ̋ (Mateo 6:12).

DURANTE la Segunda Guerra Mundial, en Holanda, la familia Ten Boom escondió en su casa a judíos que trataban de escapar del régimen nazi. Cuando fueron descubiertos, Corrie Ten Boom y su hermana Betsie fueron llevadas al campo de concentración de mujeres de Ravensbrück, al norte de Alemania, en el que 92.000 mujeres perdieron la vida durante la guerra.

Al cabo de un tiempo en el campo, Betsi murió. A causa de un error administrativo, Corrie fue liberada una semana antes de que todas las mujeres de su edad fueran ejecutadas.

Después de la guerra, Corrie empezó a viajar por el mundo contando la historia de su familia y lo que ella y Betsie habían visto en el campo de concentración. Una noche, después que hubo hablado, reconoció a un hombre que se adelantaba hacia el estrado para hablar con ella. Había sido uno de los guardias del campo de concentración.

El hombre dijo:  ̏Señora Ten Boom, en su discurso ha mencionado Ravensbrück. Yo fui uno de los guardias de ese campo. Pero después me convertí. Sé que Dios me ha perdonado por todas las crueldades que cometí ̋. Y extendiendo la mano, añadió:  ̏¿Me perdona? ̋.

Posteriormente, Corrie escribió:  ̏Aquella mano solo estuvo extendida durante unos segundos; pero a mí me parecieron horas, mientras me debatía en el combate más difícil que jamás haya librado. Porque tenía que hacerlo, lo sabía. La promesa de que Dios nos perdona tiene una condición previa: que perdonemos a los que nos han causado algún mal. `Si no perdonáis a los hombres sus ofensas ́, dijo Jesús, `tampoco vuestro Padre celestial os perdonará vuestras ofensas ́.

 ̏Y así, inexpresiva, mecánicamente, estreché la mano que me tendía. Al hacerlo ocurrió una cosa increíble... Un calor sanador recorrió todo mi ser y mis ojos se llenaron de lágrimas. `Lo perdono, hermano ́, dije entre sollozos. `De todo corazón ́. Durante un largo rato, quienes habíamos sido guardia y prisionera, mantuvimos las manos estrechadas. Jamás había conocido el amor de Dios tan intensamente como en aquella ocasión ̋.

¿Quiere usted experimentar ese calor sanador? Perdonémonos  ̏unos a otros, como Dios también [nos] perdonó a [nosotros] en Cristo ̋ (Efe. 4:32).

16 de febrero de 2012

La tentación y las cucarachas ¿En qué se parecen?

¿En qué se parecen las tentaciones a las cucarachas?

Por lo menos en tres aspectos. Están en todas partes, existen en todos los tamaños y aparecen cuando uno menos las espera.

"No procures saber cuán cerca del precipicio puedes andar sin caer en él. Evita la primera aproximación al peligro. No se puede jugar con los intereses del alma. .... No debe haber una sola desviación de la reserva, pues sólo un acto de familiaridad, una sola indiscreción, puede exponer el alma a la perdición, al abrir la puerta a la tentación y debilitar el poder de resistencia" (El hogar Cristiano, p. 367).

¿Conclusión? Por lo menos dos cosas están claras. Una es que, al igual que las cucarachas, la tentación estará en todas partes. La otra es que, si no quieres caer en tentación, tendrás que mantenerte lo más alejado del precipicio.

14 de febrero de 2012

Amigo o "Amigo"


AMIGO O "AMIGO"


Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da. Prov. 19:6.
Conozco personas que mientras tenían dinero y podían hacer favores, estaban continuamente rodeados de gente que se decía ser amiga. Cuando por algún motivo atravesaron momentos críticos, se encontraron, inesperadamente, solos. “Parecía que tuviese lepra —me dijo uno de ellos—, nadie quería ahora mi compañía”.


El texto de hoy no está en contra de la generosidad. Es una advertencia para distinguir a los amigos, de los “amigos”.



Los verdaderos amigos no hacen todo lo que tú pides, ni concuerdan siempre con tus opiniones. Dicen lo que piensan sin temor a represalias. Difícilmente piden algo. Tú te das cuenta a veces de las dificultades que enfrentan y les extiendes la mano.



Un día oí decir a un gran maestro: “Háganse amigos de las personas mientras no son importantes”. Es una gran verdad. Tú sabes quiénes son tus amigos cuando no tienen un nombre conocido, ni poseen dinero. El verdadero amigo no está todo el tiempo a tu lado, físicamente, pero puedes contar con él en todas las circunstancias.



El “amigo” es un adulador. Adular no es lo mismo que elogiar. No hay nada de malo en reconocer las virtudes de las personas, ni en elogiarlas mientras están vivas. Todos necesitamos ser elogiados para continuar realizando nuestras tareas. Pero los “amigos” no elogian. Adulan o lisonjean. Dicen lo que tú quieres oír. Siempre están de acuerdo con tu manera de pensar y hacer. Estas personas no sirven como consejeras, pero “están” todo el tiempo a tu lado.



Sé sabio. Aprende a distinguir a los verdaderos amigos. El tonto vive rodeado de “amigos” que alimentan su ego y sus manías de grandeza. Tiene miedo de la verdad. Compra mentiras a un alto precio. Vive las irrealidades que los otros fabrican para él.



Transita los caminos que la vida te presente hoy, pero anda con sabiduría. Evita las trampas. Huye del peligro. No juegues con la seducción. Piensa en tu familia, que es el tesoro más preciado. No te olvides de la confianza que tus amados depositan en ti, y recuerda: “Muchos buscan el favor del generoso, y cada uno es amigo del hombre que da”.

Pr. Alejandro Bullón

Si me amas, demuéstramelo



“Y cuando seguéis la mies de vuestra tierra, no segarás hasta el último rincón de tu campo, ni recogerás las espigas en tu campo segado. Las dejarás para el pobre y el extranjero. 
Yo, Jehová, vuestro Dios.” Levítico 2 3: 22

Es imposible pretender amar a Dios y no tener en cuenta las necesidades de los menos afortunados. La Palabra de Dios nos insta vez tras vez a no olvidamos de los pobres. Al acordamos de los necesitados, reconocemos que toda buena dádiva proviene del Padre. Cuando uno se preocupa de los pobres y necesitados, manifiesta que el corazón ha sido enternecido por la presencia del Espíritu Santo.

Comúnmente, a las personas que tienen mucho no les gusta compartir con los demás, por el temor de quedarse sin nada Sin embargo, la persona en cuyo corazón habitan la bondad y la gracia de Dios reconocerá que, no importa cuánto dé, el Señor del cielo siempre suplirá sus necesidades.

Cuando vemos una persona tirada por las calles, tendemos a juzgar y pensar que es drogadicta, o que es alguien incapaz de gestionar sus cosas y que por eso está en la situación en que está. Pero el Señor nos insta a no juzgar. Demos a conocer al mundo que nos observa que creemos que una persona así también ha sido comprada por la sangre de nuestro Salvador. Demostremos que creemos que Dios tiene misericordia de ella. Despreciar al pobre es juzgarlo y esto no es lo que nuestro Señor espera de nosotros.

Cuando veamos a los pobres en los cruces o en los semáforos mendigando, o a madres desesperadas que andan con su bebé en brazos suplicando ayuda, que Dios nos ayude a no juzgar y pensar que están pidiendo para ir a comprar más droga. Abramos nuestros corazones para que el Espíritu de Dios nos use para ser una bendición para un necesitado. Claro está que no queremos apoyar la vagancia ni los malos hábitos, pero, ¿quiénes somos para juzgar? ¿Quién sabe si esta persona rogó a su Señor, que es nuestro Dios también, pidiéndole que ponga a una persona en el camino para socorrerle?

Puede que nosotros seamos la respuesta a la oración de un pobre. Nunca debemos cansamos de hacer el bien y demostrar bondad a los demás. Si abusan de nuestra bondad, que los juzgue Dios, pero yo y mi casa serviremos a nuestro Dios con una demostración de compasión para los menos afortunados.

Pr. Israel Leito

11 de febrero de 2012

Bendiciones más allá de lo que se puede entender



“Cuando vio a las multitudes subió a la ladera, de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron y tomando el la palabra, comenzó a enseñarles.” Mateo 5:1,2, NVI.

Muchas veces lo que no se dice significa mucho más de lo que se expresa. Tal es el caso de las Bienaventuranzas. Jesús enumera ocho, pero no las contrasta con un número igual de ayes. Seguir las indicaciones de Jesús es una gran bendición y un privilegio para el cristiano. Evitar por la gracia de Dios los horribles defectos opuestos a las virtudes bendecidas por él también es importante para nuestro desarrollo , espiritual. -

1. “Bienaventurados los pobres en espíritu': los convencidos de su condición de perdición sin Cristo, que son lo opuesto a quienes no quieren reconocer su necesidad de un Salvador.

2. “Bienaventurados los que lloran': los tristes por su condición pecaminosa y arrepentidos de sus errores, personas diametralmente distintas a los altivos que no se quieren humillar ante el Señor.

3. “Bienaventurados los mansos': los que se someten a Dios, que distan de parecerse a los propensos a rebelarse ante cualquier cosa, a los dados a guardar rencor y a enojarse con Dios y todo el mundo.

4. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia': que son lo contrario a los que no pueden aceptar la salvación por la gracia, inmersos en una lucha constante para hacer “cosas” para ser salvos.

5. “Bienaventurados los misericordiosos': los que se preocupan del bien de los demás, que están en el extremo opuesto de los que egoístamente quieren adueñarse del reino de Dios sin hacer ningún esfuerzo para ayudar a los demás a encontrar el camino de la salvación.

6. “Bienaventurados los de limpio corazón': no los que se creen más santos que otras personas y que dedican su vida a encontrar faltas en los demás.

7. “Bienaventurados los que hacen la paz': que no tienen la actitud de quienes promueven la maldad y hacen que otros caigan en el pecado.

8. “Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia': que no son los que desaniman a los demás en sus luchas o presentan las dificultades como razón para abandonar al Señor.

Levítico 8:1-10:20; Mateo 5:1-48

Pr. Israel Leito

7 de febrero de 2012

¿Quieres ser Grande?

¿Que se necesita para ser grande?

"La grandez del carácter no se mide por la presencia de una virtud en grado extremo, sino por la presencia de virtudes que se complementan" Fulton Sheen (The Eternal Galilean, p. 139).

¿Quieres ser grande delante de Dios y de los hombres?

Entonces necesitás de valor para hacer lo correcto "Aunque se desplomen los cielos". Pero también necesitás poseer la suficiente sensibilidad humana para compadecerte del dolor ajeno. Debes tener sabiduría para hacer el bien, y humildad para no publicarlo. En otras palabras, tienes que imitar al Señor Jesucristo, a quién su dignidad de Rey no le impidió ser compasivo; a quién su sabiduría infinita no le impidió ser humilde.

Dios te aconseja hoy: "Sean prudentes como serpientes, y sencillos como palomas." Mateo 10:16 rv1960.

Los dones que poseemos

Cada criatura de este mundo tiene al menosuna habilidad natural, y es un ppprivilegio desarrollarla hasta el máximo de su potencial.

No tiene ningún sentido insistir en cultivar habilidades que no tenemos, sólo porque otros sí lo tienen.

¿Ya descubristes los talentos que Dios te dio?

Quizás no tengas una voz como la de Jaime, un cuerpo como el de Julia o la Inteligencia de Felipe, pero eso no tiene por qué quitarte el sueño.

Trata simplemente de descubrir tus talentos sean pocos o muchos, y desarróllalos de manera plena, para el servicio y la gloria de Dios.

"No descuides los dones que tienes" 1 Timoteo 4: 14

Libro matinal; "Dímelo de Frente"
Fernando Zabala.